EL NEO FASCISMO
Finalizada la segunda guerra mundial y habiéndose derrotado al fascismo europeo, Argentina inicia un camino totalmente inédito de recuperación optando por una tercera vía ajena al nuevo mundo bipolar: “Ni yanquis ni marxistas, la patria peronista”.
Luego de los sucesivos golpes de estado para evitar que vuelva el peronismo, en 1971 el premio Nobel de Economía Simon Kuznets dijo: «Hay cuatro clases de países: desarrollados, en vías de desarrollo, Japón, y Argentina», refiriéndose a que Japón todo lo hacía bien, ya que, partiendo de una economía devastada por la derrota en la Segunda Guerra Mundial, se había transformado en una nueva potencia económica. Argentina, por el contrario, había seguido exactamente el camino inverso.
Hoy, la economía global ha perpetrado un desplazamiento significativo hacia el sector financiero, alejándose de la producción de bienes y servicios. Esto ha llevado a una mayor volatilidad económica y a crisis financieras recurrentes. La dependencia excesiva del crédito y la especulación ha creado burbujas económicas que, al estallar, provocan recesiones profundas.
Para sortear estas contradicciones cíclicas, el capitalismo mundial ha activado una herramienta que siempre le ha dado resultados a lo largo del siglo XX y que hoy se expande por la mayoría de los países del mundo como una enfermedad contagiosa: el neo fascismo.
FASCISMO, ETAPA SUPERADORA DEL NEOLIBERALISMO
Cuando hablamos de fascismo, inmediatamente se activa en nuestro imaginario las comparaciones históricas, pero lo que sucede en realidad es que el fascismo es una herramienta del capitalismo para sortear los ciclos de retracción o de crisis en los que los medios regulares del Estado le parecen ineficaces para satisfacer su voracidad ilimitada.
En este sentido, el fascismo es un instrumento extra legal y extra estatal que el capitalismo de desastre utiliza recurrentemente para sostener las políticas de shock.
Extrema, radical, neofascista… una derecha nueva, que se parece poco a las derechas liberal-conservadoras que conocemos desde hace medio siglo, pero que, aunque con diferencias según el caso, es posible encontrarle algunos rasgos comunes:
Un discurso extremadamente violento y soez que incluye la burla de todo lo que tenga que ver con el parlamentarismo y en general con los métodos democráticos.

FASCISMO PURO EN LO GESTUAL Y DISCURSIVO: MIELI HACIENDO EL GESTO DE LA PAJA A LOS EMPRESARIOS QUE PIDEN LEVANTAR EL CEPO.
Apelación a los instintos primitivos y a la emoción en detrimento de la razón y la lógica.
El desprecio por el progresismo y la movilidad social ascendente.
Aplicado de manera diferente en cada país, la exaltación individualista, la reacción a los avances progresistas en materia de igualdad de género y derechos de las minorías, el proyecto de reconstrucción del patriarcado, un anticomunismo renovado y la irradiación capilar del odio como estrategia de construcción política.
FASCISMO MADE IN ARGENTINA
En el caso de Argentina, como bien lo caracterizó Simon Kuznets en 1971, lo que el neo fascismo aplica en otros países dosificadamente, Milei lo ha llevado al paroxismo en tan sólo 10 meses de gobierno, dejando a la sociedad en estado de estupefacción.
En este sentido, cuando un poder enloquece a la sociedad inhibe su posibilidad de respuesta organizada, dado que atrofia su capacidad de asociarse o de agremiarse, generando anomia social. Esas dos dimensiones que chocan, esa irracionalidad que es sistemática e intencional, tiende a confundir al electorado de manera tal que termina aceptando las vejaciones a través del mecanismo de la resignación.
En Argentina Milei ha logrado que algunos derechos de concepto variado tales como el fifty fifty entre la industria y el trabajo, las vacaciones pagas, la calefacción o las cuatro comidas diarias sean considerados una mentira kirchnerista.
También ha logrado que los jubilados deban elegir entre alimentarse o consumir el medicamento esencial para su vida y aun así conservar el 50 por ciento de aprobación popular.
Sus contradicciones llegan al extremo de las denuncias constantes de corrupción hacia los políticos mientras que en el seno de su gobierno la putrefacción avanza mucho más rápido que su mentada “libertad”, pero con un costoso ejército de trols que se encarga de mitigarlas.
EL FASCISMO COMO SUJETO POLÍTICO
En este sentido, en la mundialización actual del neo fascismo, el llamado sujeto histórico surgido hace casi ochenta años de la clase trabajadora peronista ha sido reemplazado por el nuevo sujeto emprendedor, aislado, enloquecido por el sálvese quien pueda.

El neo fascismo ha degradado al sujeto histórico y protagonista, demandante y masivo a un mero personaje aislado, sumiso e individualista.
Según Jorge Alemán “La idea de una clase social objetiva y oprimida y a su vez predeterminada para una transformación histórica ya no es más operativa. La fragmentación de lo social, las distintas figuras del individualismo contemporáneo, la intervención de las tecnologías en la producción de subjetividades hace imposible que comparezca lo que anteriormente se denominaba el sujeto histórico”.
Hoy, el enano fascista toca a las puertas de la sociedad y utilizando un discurso contradictorio convence a todos los ciudadanos de que la libertad se antepone a todos los derechos y necesidades básicas del ser humano. Y ese mismo enano crece hasta lograr dimensiones tan estrafalarias, que al chocar con el sentido común termina ganando elecciones.
FASCISMO A CIELO HABIERTO
El fascismo del siglo XXI no necesita ningún tipo de respaldo filosófico ni intelectual para convencer a la sociedad de su ineluctable efectividad. Milei tampoco.
Con sólo apelar a la bajeza moral del ser humano logró que, sin ningún tipo de escrúpulo, los legisladores Arjol, Picat, Campero, Cervi y Tournier, a cambio de quien sabe que “compensación”, apoyaran el veto presidencial del proyecto de reforma jubilatoria que ellos mismos habían votado.

LA TRAICIÓN DE 5 DIPUTADOS RADICALES DEMUESTRA QUE EL FASCISMO DEL SIGLO XXI TIENE LA VIRTUD DE PERSUADIR AL OPONENTE SIN UTILIZAR LA VIOLENCIA. SÓLO APELA A LA BAJEZA MORAL DEL SER HUMANO.
Efectivamente, ni la imaginación llegó al poder como lo deseaba Sartre durante el mayo francés ni una pandemia universal dejó paso a un mundo mejor, como lo esperaba el progresismo.
En cambio, nos ha quedado un neo fascismo disfrazado de libertario, el apabullante imperio del mercado en todos y cada uno de los rincones de la vida social, la deshumanización del hombre y, junto con ello, la disolución de cualquier institución verdaderamente democrática que pueda, siquiera, resistir su dominio.
Alejandro Lamaisón