LA POLÍTICA COMO METÁFORA DE LA IRRACIONALIDAD
La política argentina contemporánea y el desempeño de sus protagonistas podrían encuadrarse perfectamente en la definición de “crisis” descripta por George Orwell en la que el escritor sostiene que “lo nuevo no puede nacer y lo viejo no puede morir”; un país atrapado entre la irracionalidad presidencial, la fragilidad diplomática y la persistencia de estructuras coloniales.
El panorama es de advertencia, pero también de desgarro: la política convertida en espectáculo de insultos sin lógica ni argumentos, mientras las cancillerías y las burguesías industriales de Brasil observan con espanto cómo nadie puede ponerle freno a un orate con investidura presidencial.
Los insultos a Lula no son simples exabruptos, sino una violación de reglas diplomáticas básicas. La Argentina queda representada por un presidente que desconoce el peso de retirar un embajador o de llamar a consultas, mientras los productores argentinos -socios comerciales de Brasil- rezan para que el presidente carioca conserve la cordura y la integridad que lo caracteriza.
Cuando el fascismo se adueña de la política: Milei viajó a Brasil para apoyar la candidatura de Flavio Bolsonaro
Frente a la irracionalidad argentina, Lula aparece como figura racional de frente a las próximas elecciones, respaldada por Itamaraty y la burguesía industrial paulista. Aun así, el fantasma del bolsonarismo y de la extrema derecha encabezada por Milei seguirá introduciendo su impronta destructiva, similar a los fascismos europeos de los años 20, ahora potenciados por la inteligencia artificial.
POLÍTICA COMÚN CONTRA EL AGRAVIO CIPAYO
Históricamente hablando, la política es la actividad humana destinada a buscar el bien común y resolver los problemas de convivencia de los pueblos.
Si convenimos que el insulto de Javier Milei al presidente brasileño Luis Ignacio Lula da Silva es un acto irracional que compromete la relación con nuestro principal socio comercial en América y, por extensión, la dignidad de todos los argentinos, la oposición no debería permanecer en silencio ante una infamia que trasciende la coyuntura y erosiona la soberanía diplomática del país.
En este sentido, sugerimos el repudio colectivo de todos los estamentos y organismos que conforman la estructura institucional de la Nación Argentina a la fascistoide actitud de un presidente que no nos representa.
La propuesta es la siguiente:
a) Estrategia política:
Declaración conjunta: Redactar un documento público firmado por dirigentes de partidos opositores, periodistas, representantes de ONG, legisladores —peronismo, radicalismo, socialismo, izquierda, progresismo— que exprese un repudio explícito a los insultos contra Lula.
Unidad transversal: Superar las diferencias partidarias para mostrar que, en cuestiones de soberanía y relaciones internacionales, existe un consenso democrático básico.
Separación de la infamia: Dejar en claro que los agravios de Milei no representan al pueblo argentino ni a sus instituciones, sino a un estilo personalista y destructivo de ejercer el poder.
Agenda diplomática alternativa: Proponer un marco de respeto y cooperación con Brasil, reafirmando la importancia del Mercosur y de la integración regional como pilares de la política exterior.
b) Estrategia comunicacional:
Firma colectiva: incluir referentes de todas las fuerzas opositoras, desde gobernadores hasta legisladores nacionales.
Difusión simultánea: coordinar la publicación del documento en redes sociales, conferencias de prensa y medios gráficos.
Lenguaje institucional: evitar el tono partidario y usar un registro diplomático que resalte la defensa de la soberanía y la dignidad nacional.
Apoyo internacional: enviar la declaración a embajadas y organismos multilaterales para mostrar que Argentina tiene voces responsables más allá del oficialismo.
c) Impacto esperado:
Reafirmar la soberanía diplomática: demostrar que la Argentina no se reduce a los exabruptos de un presidente.
Construir unidad opositora: generar un gesto político que trascienda la política y muestre capacidad de acción conjunta entre partidos políticos, activistas sociales, periodistas de trayectoria e influencers.
Despegarse de la infamia: evitar que los insultos de Milei sean percibidos como una posición nacional.
Recuperar credibilidad internacional: enviar un mensaje claro a Brasil y al mundo de que existen sectores argentinos comprometidos con el respeto y la cooperación.

Víctor Hugo Morales, Myriam Bregman, Axel Kicillof y el padre Paco Olveira
Quizá, en una época donde los algoritmos y la despolitización amenazan la democracia, y donde la oposición parece más preocupada por no ser “antidemocrática” que por construir un proyecto posible, este repudio colectivo no solo sería un gesto de dignidad, sino también un ensayo de unidad estratégica.
En un país donde las internas suelen devorarse cualquier intento de frente común, la defensa de la soberanía y de la relación con Brasil puede convertirse en el terreno fértil para ensayar la tan mentada unidad política para enfrentar a Milei en las próximas elecciones.
Si no lo logramos, la culpa no será del chancho (que usurpa el sillón de Rivadavia), sino del que le da de comer.
Alejandro Lamaisón