ALGORITMOS PARA LA APROPIACIÓN
La Inteligencia Artificial (IA) es la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano. Una tecnología que todavía nos resulta lejana y misteriosa, pero que desde hace unos años está presente en nuestro día a día a todas horas.
La economía política de la inteligencia artificial aún es un tema tabú para muchos estados, ya que no se discute y ni siquiera se promueve la discusión, pero quizá sea el momento de comenzar a estudiar este cambio de paradigma, dado que afectará a casi el 40% de los empleos en todo el mundo, reemplazando algunos y complementando otros.
Desde hace más de diez años, la Universidad de Buenos Aires ha estrechado vínculos con el mundo entero para estudiar este fenómeno epocal, pero en sus investigaciones, se ha descubierto que todas esas colaboraciones que resultan del conocimiento de frontera nunca se transforman en mejores condiciones de vida para los países periféricos.
Esa interrelación entre universidades, organismos públicos de investigación, ONG y empresas expertas, finalmente termina apropiada y transformada en “activos intangibles”, que favorecen a unas pocas empresas, principalmente las de los países del norte.
Cabe aclarar que no sólo las empresas de tecnología se apropian del conocimiento de la periferia, sino también las de medicamentos, como por ejemplo Pfizer, o las de alimentos, cómo Nestlé o McDonald.
Todas estas empresas tienen en común la capacidad de concentrar activos intangibles cómo los derechos propiedad intelectual, patentes, Copyright o marcas, cuyos algoritmos son guardados en secreto, o dicho de otra manera, todo el conocimiento de los países periféricos queda guardado en secreto en las bases de datos del Big Data de las grandes empresas de tecnología digital, como Google, Amazon o Mercado Libre, para ser utilizado en sus algoritmos de búsqueda.
En definitiva, siempre, detrás de un motor de búsqueda lo que habrá es un algoritmo de inteligencia artificial guardado en secreto y que será monetizado por un pequeño grupo súper concentrado.
CUANDO LOS ALGORITMOS COBRAN VIDA
La IA podría definirse cómo un triángulo de tres patas: 1- Los algoritmos: Son elementos codeados por investigadores y científicos, diseñados sobre bases matemáticas. 2-Los datos: Las bases de datos son inmensos receptáculos de análisis matemático y estadística, que se utilizan para entrenar los propios algoritmos. 3- La capacidad de procesamiento: Para que esos algoritmos cobren vida, den inteligencia digital o para que puedan predecir, por ejemplo, la palabra que sigue cuando escribimos un mail, tienen que haber procesado millones de datos de escritura.
Todo esto funciona en dispositivos o centros de datos con un sinfín de procesadores conectados.
Detrás de cualquier modelo de IA, incluso la IA Generativa (entrenadas no sólo con leguaje escrito, ya que cada vez más incorporan nuevos lenguajes), siempre hacen falta las tres patas mencionadas anteriormente.
En este sentido, las tres patas interactúan entre sí, pero a más datos que se procesan, los algoritmos se vuelven mejores y más inteligentes. Podríamos compararlo con una máquina común, sólo que, en vez de deteriorarse por su uso, se vuelve cada vez mejor, es decir que cuanto más la usamos, en vez de depreciarse y desgastarse, mejora su capacidad.

En éste diagrama se muestra el flujo de trabajo de publicación y uso de productos de algoritmos: el vendedor crea un recurso de algoritmo en Amazon SageMaker y publica su producto de aprendizaje automático en él AWS Marketplace.
Todo este proceso se produce gracias a todos nosotros, los cuales contribuimos gratuitamente cuando buscamos información utilizando un buscador determinado.
Eso hace que cuando todos nosotros buscamos en el mismo buscador, lo volvemos un producto mejor porque lo usamos colectivamente, y eso hace que la distancia entre quien se apropió de ese motor de búsqueda y cualquier otra alternativa, se expanda a lo largo del tiempo.
Precisamente, esta superación o proceso de expansión puede volverse un peligro si no se logra controlar la autogeneración.
LA GUERRA DE LOS ALGORITMOS
El segundo peligro de la capacidad de los algoritmos para expandirse es determinar quién se apropia del producto. En primer lugar, a nivel global, se destacan como propietarios monopólicos las grandes empresas de tecnología digital de EEUU, como Google, Amazon y Microsoft.
En un segundo puesto podríamos incluir Meta y Apple.
Por otro lado, tenemos empresas chinas que, amparadas por un estado gigantesco, generaron una barrera infranqueable aplicando medidas de proteccionismo que limitaron el ingreso de empresas estadounidenses. Al mismo tiempo, el estado chino invirtió en infraestructura digital, en acceso a internet y en las Universidades, de manera tal que actualmente tienen empresas que producen conocimiento en IA y tecnología aplicada, tales como Baidu, Alibaba, Tensent y Huawey.

Las revista Ciweek, eNet Research y Deben Consultancy elaboraron en conjunto una lista de las diez empresas chinas más destacadas en el codeo de algoritmos para la generación de Inteligencia Artificial 2021, de la cual resultó elegida Baidu cómo la más destacada.
En el caso de américa latina, la que más se apropia de los datos que nosotros le brindamos y más se beneficia cuando usamos su motor de búsqueda es Mercado Libre.
Dicha empresa también se apropia del conocimiento de universidades, y también tiene la capacidad de alquilar servicios en la nube de Amazon, Microsoft y Google.
El peligro de esto es que tenemos una empresa de crecimiento exponencial que se apropia de valor que creamos entre todos, y parte de esta capacidad de análisis de datos le da a Mercado Libre un privilegio especial sobre otras empresas que participan en sus distintas plataformas. Mercado Libre impone las condiciones del mercado desde el Río Bravo hasta Ushuaia, tanto en lo que respecta al comercio electrónico, a mercado pago y al uso del crédito.
ALGORITMOS Y MONOPOLIOS
Resulta imposible estar al margen de los algoritmos cuando de manera cotidiana debemos ingresar a Internet ya sea para realizar un trámite, para buscar algo o para trabajar.
El motor de la IA está constantemente procesando los datos que aportamos entre todos y le sirve para crear inteligencia generativa.
Dado que este fenómeno se está dando en todo el mundo, algunos estados van despertando y dándose cuenta de estos procesos de apropiación del trabajo y actividad intelectual. Google fue denunciada por monopolio, pero, como era de esperar, la Corte Suprema de los EEUU actúa en consonancia y con las expectativas de las próximas elecciones generales.
Asimismo, si llegara el caso de que el juicio a Google por monopolio fuese desfavorable a la empresa y supongamos que este se apaga, no sabríamos que hacer, porque hemos desarrollado una dependencia colosal a ese motor de búsqueda.
Estas empresas han empezado a recoger el conocimiento de las universidades y las Startup de todo el mundo, haciendo que trabajen para ellas apropiándose de gran parte de los datos y el valor intelectual de cada una de ellas.
Hay un gobierno mundial de las corporaciones. El poder corporativo está gobernando a nivel global de tal manera que resulta imposible franquear su sólida organización.
Los estados tienen instituciones en las cuales se juntan organismos multilaterales de gobierno para intentar enfrentarlas, pero no están preparados para estas formas de poder corporativo global y para lo interrelacionadas que están.
Ejemplo: El monopolio intelectual de Mercado Libre depende de acceder a servicios de tecnología de frontera en la nube, los cuales son provistos por Amazon y por Google, sus principales competidores o más específicamente, sus caciques empresariales.
A simple vista parecen enemigas, pero son amigas cuando les conviene, y esta subordinación tecnológica le viene bien a Mercado Libre, para poder dominar todavía más y apropiarse de más valor y más datos de todos los que participan en su ecosistema.
DEPENDER DE LOS ALGORITMOS
¿Podemos evitar caer en las redes de los algoritmos si evitamos el uso de las nuevas tecnologías, las redes o la IA?
La realidad es que ya nadie puede escapar de Internet, por lo tanto, las soluciones no pueden ser individuales sino a nivel de los estados. La única forma de hacerles frente es con más educación, para aprender, entender, y a partir de ahí comprender que necesitamos propuestas y proyectos de desarrollo para nuestro país, para lograr instancias de discusión colaborativa a nivel internacional.
Lo que nos debe quedar en claro es que nos están robando todos los días las 24 horas del día y, además, es tan bueno el estafador que no nos roba a nosotros individualmente, sino que entre todos les ofrecemos desinteresadamente el botín.
En Mercado Libre encontramos lo que queremos comprar porque entre todos estamos entrenando a los algoritmos de IA para que se vuelvan más expertos en identificar lo que nosotros necesitamos, incluso sin que nos demos cuenta.
No se puede hacer nada en forma individual, pero una vez que tomamos conciencia de que nos están robando, todos junto a los estados debemos luchar por transformar a Google en un bien público común, pensando alternativas públicas teniendo en cuenta que estos servicios son tan necesarios que necesitamos que funcionen como el agua corriente.
Más que el miedo de que la IA domine el mundo, hay que tenerle miedo a las empresas monopólicas que acumulan el conocimiento en todas sus formas, conocimiento que debería ser patrimonio de la humanidad y no un bien de cambio monetizado y apropiado por dos o tres corporaciones internacionales.
Debemos tener en cuenta que la IA también se está convirtiendo en un método para investigar, para innovar, para desarrollar la medicina y nuevos medicamentos, para la ecología y para las ciencias de la vida en general, por lo que debería ser definitivamente propiedad intelectual colectiva.
EMPRESA DOMINA ALGORITMOS
Todo lo que tenga que ver con la IA estará controlado por las empresas y no por los algoritmos, como se fantasea generalmente. Al algoritmo lo prende alguien, lo codea alguien, lo maneja alguien. La IA no avanza sola. Hay decisiones económicas y políticas para que ésta siga avanzando.
En este sentido, la UE está pensando alternativas de trabajar en una IA soberana internacional y en Brasil se está pensando en una nube verdaderamente pública, por lo que es una realidad de que hay interés que estas iniciativas sean regionales.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, recibe una propuesta de Plan Nacional de Inteligencia Artificial, elaborada por científicos, durante la ceremonia de apertura de la 5ª Conferencia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CNCTI) en Brasilia. – DF. Foto: Ricardo Stuckert / PR
El freno a estas iniciativas es la creciente disputa es entre EEUU y China, en las que actores globales geopolíticos tan importantes como los estados, como las empresas, defienden sus intereses.
El problema es que las grandes empresas de tecnología no tienen bandera, son las grandes evasoras impositivas y no crean empleo en ninguna región del mundo, como lo hacía en su tiempo el viejo fordismo en Detroit.
Los beneficios de tener grandes empresas de IA no se condicen con la realidad de hoy.
“Vamos a ser el cuarto polo de inteligencia artificial del mundo”, dice Milei en su ignorancia total de las contradicciones que acarrean la instalación de dichas empresas.
Con la torpeza que caracteriza a nuestro presidente, abre las puertas para que estas empresas de IA se instalen en el sur argentino y construyan centros de datos, sin darse cuenta que en los centros de datos no se codea la IA.
LOS DELIRIOS DE MILEI
En los Centros de Datos lo que se hace es almacenar, procesar y correr las aplicaciones, con el consiguiente consumo exponencial de energía, mayor consumo de agua y la alteración ecológica de la Patagonia. Mieli sólo quiere que vengan para que le traigan algunos dólares, sin importar el daño al ecosistema que producen estos emprendimientos.
La verdadera IA es Chachi Piti, una poderosa herramienta de generación de texto predictivo basada en el modelo GPT. Su relevancia en la vida de las personas es sustancial, ya que cuenta con un número infinito de aplicaciones y beneficios.
Esta IA se hace en institutos de investigación y desarrollo, en parte universitarios, en parte en empresas con gente que surge de las universidades, las cuales nunca van a venir a instalarse en Argentina, sino que están dispersas de manera privada.
Cabe aclarar que ninguna de estas empresas genera empleo significativo, aunque instalen un centro de datos. Estas sedes, por edificio, contratan a lo sumo 50 personas, de las cuales todas deben ser personal técnico altamente especializado.
Asimismo, dichas empresas no codean la IA y en el mejor de los casos la utilizan para el desarrollo de aplicaciones.
Para producir IA se requieren dos tipos de herramientas:
Una es talento de gente que fue a la universidad (justo la Universidad Pública que Milei quiere destruir), que hizo doctorados en matemáticas, ciencias de la computación, ingeniería en sistemas y que tienen un conocimiento que va mucho más allá de un pibe programando.
El freno a estas iniciativas es la creciente disputa es entre EEUU y China, en las que actores globales geopolíticos tan importantes como los estados, como las empresas, defienden sus intereses.
El problema es que las grandes empresas de tecnología no tienen bandera, son las grandes evasoras impositivas y no crean empleo en ninguna región del mundo, como lo hacía en su tiempo el viejo fordismo en Detroit.
Los beneficios de tener grandes empresas de IA no se condicen con la realidad de hoy.
“Vamos a ser el cuarto polo de inteligencia artificial del mundo”, dice Milei en su ignorancia total de las contradicciones que acarrean la instalación de dichas empresas.
Con la torpeza que caracteriza a nuestro presidente, abre las puertas para que estas empresas de IA se instalen en el sur argentino y construyan centros de datos, sin darse cuenta que en los centros de datos no se codea la IA.

Si queremos producir tecnología, algoritmos, I.A. y estimular las Startup nacionales debemos defender la Universidad Pública, dado que el objetivo de Milei es aniquilarlas a través de la desfinanciación.
La otra es personal técnico especializado en depurar las bases de datos con las que se entrenan los algoritmos.
Argentina tiene investigadores de punta, altamente capacitados y con un nivel profesional igual o mejor que en cualquiera de los países centrales, sólo que a partir de la entrada de Milei ha comenzado la destrucción de nuestro patrimonio intelectual mediante la desfinanciación de las universidades, el Conicet y todo lo que tenga que ver con la investigación científica.
Si queremos producir IA, lo que tenemos que hacer es defender la investigación y la educación pública.
EXTRACTIVISMO DEL CONOCIMIENTO
En Argentina tenemos en abundancia recursos naturales que generalmente se llevan las empresas internacionales, las cuales nos venden productos con valor agregado fabricados con los mismos recursos que se llevaron.
Pero también tenemos conocimiento de frontera que se produce en la UBA, el CONICET y en otras universidades de excelencia.
Dicho conocimiento de relevancia para la sociedad, en lugar de ser de acceso público y mejorar la vida de los argentinos, termina patentado afuera contribuyendo a las ganancias de los países ricos o de unas pocas empresas, como por ejemplo Mercado Libre.
Asimismo, la fuga de cerebros no sólo es hacia el exterior. Las Startup, que luego son adquiridas por empresas de EEUU, también absorben profesionales argentinos altamente capacitados. Estas empresas de reciente creación, normalmente fundadas por un emprendedor o varios, sobre una base tecnológica, innovadora y supuestamente con una elevada capacidad de crecimiento, invierten en tecnología digital y personas como si fueran capital de riesgo.
Tal es así que, este extractivismo del conocimiento que se realiza en nuestro país termina generalmente siendo patentado y monetizado en otros países, incluso compitiendo con otros provenientes de Harvard, lo que demuestra el altísimo nivel académico de la UBA.
Hoy, muchos argentinos trabajan desde sus casas para Silicón Valley desarrollando códigos, los cuales se escriben dentro de la nube que provee Amazon, no sólo para procesar los datos, sino también para desarrollar el código dentro de su plataforma.
Si bien Silicón Valley paga una cuota enorme a Amazon para alquilar la nube, esta lo amortiza contratando trabajadores sueltos que trabajan desde sus casas, con sus propios gastos y bajo un régimen precarizado de empleo. Pagan sueldos altos para Argentina, pero para EEUU son extremadamente bajos.
A su vez, Mercado Libre, que alquila la nube de Amazon y Google pagando una cuenta enorme, amortiza ese costo explotando a las empresas más pequeñas que trabajan para él, las cuales a su vez precarizan el trabajo de sus empleados.

Trabajadores de plataformas precarizados
En conclusión, si bien la IA traerá aparejada la posibilidad de que el ser humano pueda desarrollar toda su capacidad creativa para superarse, también nos obliga a repensar las formas tradicionales del mundo del trabajo y del sistema educativo.
Si los gobiernos no toman conciencia de este nuevo fenómeno, no serán las máquinas las que destruyan la raza humana a través de un Terminator, sino que la misma se extinguirá a sí misma como consecuencia del hambre y la desocupación.
Y esto será, aunque un poco más sofisticado, un nuevo crimen de lesa humanidad.
Alejandro Lamaisón