LA POSHISTORIA CONTRA HEGEL
Pináculo del idealismo alemán, Hegel ha sido blanco de las críticas más diversas, principalmente en lo referente a su postura de definir a la dialéctica como “progreso” histórico.
En su intrincada filosofía, Hegel sostiene que la historia es un desarrollo permanente y dialéctico, que se da por afirmaciones, negaciones y superaciones de las negaciones, una y otra vez hasta lograr la síntesis representativa del progreso del espíritu humano.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel
Para este filósofo existe una linealidad de la historia en la que cada una de las formas dialécticas que se constituyen es una totalidad. Precisamente, es este concepto de totalidad el más cuestionado en Hegel, principalmente luego de la caída del muro de Berlín y del comienzo de la crítica marxista, tomado por el post estructuralismo (Foucault, Althusser, Derrida) y el posmodernismo (Lyotard, Baudrillard, Gianni Vattimo).
Estos filósofos posmodernos y estructuralistas dirán que no hay totalidad en la historia sino una sucesión de fragmentos similares a un calidoscopio, que nunca totalizan porque es una fragmentación constante de infinitos hechos que nunca cierran en la categoría de totalidad.
En concreto, lo que la crítica persigue es desacreditar la totalidad del sistema comunista de la ex URSS en oposición a la pluralidad de las democracias liberales y del mercado.
En este sentido, podríamos estar de acuerdo en que la historia acumula un sinnúmero de catástrofes, que no es lineal ni superadora y que tiene avances y retrocesos constantes que impiden el conocimiento totalizador (los grandes relatos), pero debemos reconocer que esta postura también sobrevalora la pluralidad que el mercado expresa en detrimento del comunismo marxista.
HEGEL Y EL DESARROLLO HISTÓRICO
Cuando Hegel concibe la historia como un desarrollo progresivo, donde los pueblos históricos se van sucediendo como fases de proceso divino y absoluto del espíritu hacia su meta, cada pueblo es, en su figura concreta, un momento, una imagen móvil de la inmóvil eternidad de la idea que preside la marcha de los tiempos.
Precisamente se habla de un desarrollo histórico teleológico, es decir con respecto a fines. Hegel estudia la finalidad de la historia, los hechos históricos tienen un sentido y se desarrollan linealmente, y al culminar cada desarrollo, éste es una totalizador mayor que el anterior. Finalmente, la historia termina en Hegel, dado que en su pensamiento, la historia se sabe a sí misma.
Hegel dice: “En mi filosofía, el sujeto finalmente se da cuenta de que toda la realidad ha sido el desarrollo de un sujeto absoluto, totalizador, que es el hombre y la historia que el mismo hombre hace y todo este desarrollo concluye en Hegel y en la filosofía Hegeliana”.

Imagen lograda con IA de la totalidad del universo
Una vez que sabemos que la totalidad de lo real le es transparente al hombre, porque es el hombre el que la ha hecho, llega la famosa fórmula que dice “todo lo real es racional y todo lo racional es real”.
Toda la realidad es la expresión de la razón, una razón que se constituye a lo largo de esa realidad histórica, porque ha sido trabajada por la razón del hombre universal.
Todo lo racional es real porque la razón se realiza en la historia, y la historia es racional.
Si la historia es lo real, es porque ha tenido un sentido y ha devenido dialécticamente, la razón ya no le teme a lo real, no duda, la razón es real porque la realidad ha devenido racionalmente en el desarrollo de la historia.
PARA HEGEL TODO ES HISTORIA
Dado que para Hegel la historia se construye a través de quiebres, de negaciones, rupturas y superaciones, este mismo formulario se podría aplicar a la vida de cada ser humano en particular.
Todos, cuando somos niños, mantenemos cierta inocencia hasta que nos desarrollamos.
A partir de allí, comienzan a producirse una serie de rupturas en nuestras vidas, luego una negación de las mismas y un tercer movimiento de superación, hasta alcanzar la totalización que se realiza para volver a romperse de nuevo y así sucesivamente hasta el final de nuestra existencia.

«La libertad guiando al pueblo», de Eugene Delacroix. revolucion francesa
En el caso de la historia, durante la revolución francesa, cuando se origina la ruptura con la monarquía se produce el apoderamiento racional de la totalidad de la realidad por parte de la burguesía. En consecuencia, la filosofía hegeliana se apropia de la totalidad de lo real en tanto desenvolvimiento histórico para describir la realización del espíritu humano.
Precisamente, es en “la fenomenología del espíritu” donde Hegel desarrolla su filosofía, terminada justamente un día después del triunfo de Napoleón, por lo que, para el filósofo, la figura del corso representará “el espíritu absoluto a caballo”. En términos Nietzschianos es la aurora de una nueva era.
Con Hegel la razón se apropia de toda la realidad, porque la realidad es la realización de la historia humana, es el desenvolvimiento dialéctico de la historia del hombre; el hombre sujeto hace la sustancia, por lo tanto, la sustancia es sujeto porque está hecho por ésta.
En conclusión, el hombre y la historia son la misma cosa: es el absoluto que se despliega a lo largo de la historia y si la materia es la historia y el hombre forma parte de esa materia, el pensamiento debe ser libre.
La reforma Luterana será el grito de liberad en Alemania, influida por la filosofía hegeliana en la cual “lo absoluto”, que también llama «idea», se manifestará evolutivamente bajo las formas de la naturaleza y del espíritu.
LA CONSOLIDACIÓN DE LA BURGUESÍA EUROPEA
Si bien Kant expresa en su filosofía el gran avance de la burguesía europea en el plano del conocimiento al poner al sujeto en primer plano, esta se detiene porque la burguesía aún no asumió el poder total.
En cambio, para Hegel ya no hay cosa en sí, porque la cosa en sí ya se la conquistó la burguesía. Dicho de otra manera, la burguesía se adueñó de toda la realidad y esta apropiación de lo real que hace la burguesía será la base en donde se asiente toda la filosofía hegeliana.
En tal sentido, dado que la filosofía hegeliana se apropia de la totalidad de lo real, no hay cosa en sí, sino el sujeto que piensa la totalidad. La explicación a esta definición es que es la primera filosofía que se hace cargo de la historia. “La historia es mi materia”, decía Hegel, por ende, la historia universal es la base de su pensamiento. Pensar lo que el hombre hizo, pero pensado desde el sujeto que piensa, por lo tanto Hegel es un filósofo idealista.
De esta manera, como parte del sujeto que piensa, este sujeto es lo mismo que la sustancia, la materia. Dicho de otra manera: el sujeto es el hombre, la sustancia es la historia, pero ocurre que el hombre y la historia se hacen al mismo tiempo, por lo tanto los hombres hacen la historia y la historia hace a los hombres.
La historia, para Hegel, es el desarrollo autoconsciente del hombre, el desarrollo de su espíritu al que llama absoluto, idea absoluta o saber absoluto; para Hegel, el sujeto y la materia son lo mismo, es la historia humana y será el propio hombre que hace su historia, mientras que en ese autodesarrollo del objeto, irá construyendo la historia universal.
LA DIALÉCTICA DEL AMO Y EL ESCLAVO
Esta metáfora plantea el origen de la historia, lo que sería igual que decir el origen de las relaciones humanas. La historia comienza cuando se enfrentan dos deseos o dos consciencias deseantes.
En primer lugar hay una diferencia entre el deseo del ser humano y el deseo animal. El deseo humano desea deseos o dicho de otra manera, el deseo de un hombre es el deseo del otro, es decir desea que el otro lo reconozca como su superior, que se le someta.
Por otro lado, el animal desea cosas naturales, la materialidad y las cosas que desea generalmente se las come.
El hombre, en cambio, no desea cosas naturales porque tiene consciencia, y la consciencia es deseo. Esta consciencia deseante está eyectada al mundo, arrojada hacia afuera.
Mi deseo es que el otro me reconozca y se me someta. El otro desea lo mismo que yo. Este enfrentamiento tiene una resolución porque los dos saben que están emprendiendo una lucha a muerte para que el otro se le someta y en determinado momento esto se resolverá ya que una de las dos consciencias tiene miedo de morir.
El que tiene miedo a morir, antepone el temor a la muerte a su deseo. Es más fuerte el temor a morir que su deseo a ser reconocido por el otro. En cambio, aquel en el que el deseo es más fuerte que el temor a morir, es el que somete al otro.
El esclavo deja de lado el deseo de ser reconocido porque prioriza el miedo a morir.
Aquí nace el amo y el esclavo y Hegel encuentra el inicio de la historia.

Amo y esclavo
Con el tiempo, el amo queda en total insatisfacción, porque aquel que lo está reconociendo ya no es un sujeto autónomo, un otro, sino que es un esclavo. El amo siente el fracaso de ser reconocido por alguien que tuvo miedo a morir, que prefirió dejar de lado lo único que lo volvía humano: su deseo. Por ende no lo reconoce un humano, sino un esclavo.
El amo queda paralizado en esta derrota, por lo tanto pone al esclavo a trabajar.
El esclavo trabaja para el amo, el cual queda condenado a la pasividad, al ocio y al goce, mientras que el esclavo trabaja para el amo, y al trabajar transforma la materia. Al trabajar con la materia, el esclavo comienza a construir la cultura.
La cultura es el trabajo que el hombre ejerce sobre la naturaleza. El esclavo descubre que trabajar la materia es un acto creativo, que va construyendo la historia y que, finalmente, se siente más humano que el amo. Mientras tanto, el amo engorda y recibe (se come) lo que el esclavo le lleva.
El esclavo descubre que al trabajar la materia obtiene la libertad, porque en definitiva, el que empieza a ser humano es el esclavo y el amo, al no fabricar cultura, sino solo a comer solamente, se transforma en un animal.
El ejemplo práctico por excelencia es el amor. En la relación de amor que se establece entre dos consciencias libres, la más débil es la que ama más, la que más se somete, la más sensible y la más emocional. La consciencia que ama menos es la que más domina, la que más manipula y la que, en definitiva, será la más libre.
DIALÉCTICA DE LA HISTORIA
Al principio, todo es abstracto porque aún no ha sucedido nada. Es el primer momento de la dialéctica. El segundo momento de la dialéctica es el de la negación, cuando una de las consciencias logra que la otra se le someta: una consciencia niega a la otra y la otra se le somete. El tercer momento es la negación de la negación, porque la consciencia que había sido negada niega a la negadora.
Dicho de otra manera, en el primer momento tenemos que una consciencia niega a la otra, cuando una consciencia se le somete a la otra tenemos al amo y al escavo. La negación de la negación es el segundo momento en el que el esclavo ejerce sobre el amo al adquirir la cultura a través del trabajo de la naturaleza. El esclavo niega al amo al superarlo, creando la cultura.
Aquí surgirá un tercer momento que es la historia humana, la cultura, y allí estará integrada toda la dialéctica, la totalidad del ser, el amo esclavo y el esclavo amo y una nueva totalidad para que empiece de nuevo a ser negada. Afirmación, negación y negación de la negación.
Así, en una línea interminable, siempre llegarán los momentos de conciliación de los contrarios, en una síntesis sublime que los contenga, y de totalización en totalización se irá desarrollando a lo largo del tiempo, entre duelos y dichas, la dialéctica histórica.
Alejandro Lamaisón