EL TOPO QUE DESTRUYE: UNA POLÍTICA DE ANIQUILACIÓN
“Amo ser el topo dentro del Estado, yo soy el que destruye el Estado desde adentro”
La frase de Milei podría leerse como una inversión del mito platónico de la caverna: en vez de salir a la luz, el topo cava más profundo en la oscuridad. Es una política de la negación, donde la acción no busca construir comunidad sino dinamitarla.
Su potencia simbólica reside en la imagen del infiltrado que corroe desde adentro, pero su debilidad está en que convierte el gobierno en un acto de demolición más que de creación.
Hoy, marzo de 2026, las encuestas muestran que el topo atraviesa un momento de fuerte desgaste: más del 58% de los argentinos desaprueba su gestión y apenas un 35% mantiene el apoyo, lo que indica que su mayoría electoral ha comenzado a mermar de manera significativa.
Por otra parte, casi la mitad de los encuestados (46,9%) responsabiliza directamente a Milei de los siguientes ítems:
a) De que se pudran seis toneladas de alimentos en depósito ante la negativa de Sandra Petovello de distribuirlos, ignorando la orden judicial para repartirlos en comedores comunitarios.
b) De que se abandone a suerte a Bahía Blanca después de una devastación climática única en la historia.
c) De que se hayan vendido las candidaturas de LLA al mejor postor luego de posicionarse como mayoría.
d) De que no se investiguen las coimas del tres por ciento en la ANDIS supuestamente para la hermanísima presidencial.
e) De la creciente represión brutal del gobierno a jubilados, discapacitados, curas villeros, legisladores progresistas y representantes de gremios cada vez que se atreven a protestar.
f) Del industricido y del ejército de despedidos que engrosan la lista diaria de desocupados.
g) Del fin de la obra pública y de la construcción de barrios populares.
h) De los contratos millonarios del Banco Nación con la familia Menem y la eliminación de créditos accesibles para los laburantes.
i) Del veto a la ley de Financiamiento Universitario, aumentos jubilatorios, la Emergencia en Discapacidad y la emergencia pediátrica, pese a que todas son leyes aprobadas por ambas cámaras.
j) Del intento de asesinato de Pablo Grillo.
k) De la inflación que crece mes a mes, superando este mes la del último período del gobierno de Cristina.
l) Del aumento desproporcionado en las tarifas y el transporte.
m) Del desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas y del desfinanciamiento del Garrahan.
n) Del genocidio encubierto provocado por el aumento de la mortalidad infantil y de la muerte prematura de jubilados por falta de medicamentos.
ñ) De que el topo nos haya involucrado en el ataque a Irán, mientras que el Congreso guarda un silencio cobarde.
0) De la persecución e insultos a periodistas, artistas y legisladores.
p) De la entrega pornográfica de Argentina a los Estados Unidos.
q) De la promulgación de la Ley Bases y la aprobación de Ley de glaciares, supuestamente a través de la compra de legisladores y gobernadores, por medio de la extorsión u otros medios, similares a lo sucedido con la famosa Ley Banelco.
r) De los infinitos viajes presidenciales con fines narcisistas, de los gastos de Adorni y del presupuesto desaforado destinado a la SIDE.
s) De sostener a una narcodiputada (Lorena Villafañe) y de haber defendido a Espert.
t) De la fuga sin destino comprobable del oro.
u) de Kueider y el dinero de los sobornos confiscado en la aduana.
v) De los 125 muertos por el fentanilo en mal estado, cuya causa se pierde en los oscuros pasillos de Comodoro Py.
w) De las irregularidades en Nucleoeléctrica.
x) De la monumental estafa $Libra que tiene a Karina y al topo Javier en el radar de los tribunales de Nueva York.
y) De las irregularidades y desvíos de los fondos del PAMI.
z) Del endeudamiento impagable de la Argentina, cuya base especulativa y financiera se parece más a un esquema Ponzi que a un plan económico.
Aunque parezca enloquecedor, debería existir el doble de letras del abecedario para continuar numerando la destrucción que el presidente- topo realiza con fruición, egocentrismo e indiferencia ante el dolor del prójimo.
Es el pueblo quien deberá evaluar, en lo sucesivo, si Milei sigue en el centro de la escena para continuar pulverizando el futuro, o si, en las sucesivas encuestas, recibirá al menos el castigo de una opinión negativa.
Por su parte, la justicia, la que debería ser el contrapeso legal que le tendría que poner freno al avasallamiento constitucional e institucional del topo depredador, aún no da señales de vida.
Aunque, conociendo sus fallos (entre ellos la detención de Cristina), es preferible que continúe ausente.
Alejandro Lamaisón