FILOSOFÍA DE LA MEMORIA
La memoria debería ser un sistema de alarma. Un mecanismo que nos advierte: no repitas, no tropieces, no vuelvas a caer.
Pero al momento de votar, dicho dispositivo se desconecta y se insiste en lo contrario.
Aquí, en Argentina, volvemos a lo peor de las emes: Martínez de Hoz, Ménem, Macri y ahora Milei.
En el mundo a los peores representantes de la raza humana: Trump, Bukele y algún que otro presidente mencionado en los terroríficos archivos del «suicidado» Epstein.
Errores repetidos que se suceden como ecos metálicos. Nadie queda afuera en un aire contaminado por la crisis climática, el hambre global, el capitalismo que devora, la guerra. El mismo guion, reproducido en pantallas distintas: Antes, TV, ahora IPhone.
Como una herida absurda de la consciencia, hace más de 200 años los filósofos intentaron escribir manuales de supervivencia:
Rousseau habló de desigualdad como artificio. Hobbes imaginó un contrato social para domar al lobo. Hegel dibujó la dialéctica como un engranaje eterno. Marx la invirtió: la materia contra la idea, la clase contra la clase.
Todo bien, pero…la posmodernidad rompió el relato.
No hay progreso, solo interrupciones. Nazismo, fascismo, dictaduras, neoliberalismo ultraviolento. La certeza se derrumba, el futuro se detiene.
Nietzsche: no hay hechos, hay interpretaciones. Foucault: el poder fabrica la verdad. La noticia no es lo que ocurrió, es lo que alguien decide que ocurrió. El poder repite su versión hasta que se convierte en única y la democracia se convierte en ritual.
El ciudadano vota a su verdugo. Y el verdugo sonríe en la pantalla mientras piensa que todos somos estúpidos.
LA REALIDAD COMO ESPECTÁCULO SIN MEMORIA
En los últimos años, las élites acumulan fortunas obscenas mientras los pobres esperan una recuperación que nunca llega.
Oxfam lo midió: 26 familias contra 3.800 millones de personas. La pandemia lo confirmó: los ricos más ricos, los pobres más pobres.
Y lo que está en juego no podría estar más claro. El Informe sobre la Desigualdad Mundial 2026, publicado y presentado por Jayati Ghosh, miembro del Consejo de la Internacional Progresista, revela que el 0,001 % más rico posee ahora tres veces más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad.
Solo 56,000 personas poseen tres veces más riqueza que 4,000 millones de personas.
El tiempo de los multimillonarios es inmediato. El tiempo de los vulnerables es eterno.
Entonces bien la pregunta: ¿estupidez humana o manipulación invisible?
¿Olvido voluntario o borrado programado?
¿Quién acciona el shock que convierte la memoria en tabula rasa?
El poder observa. El poder organiza. El poder produce su verdad y sofoca las demás.
Los medios masivos potenciados por las nuevas tecnologías son su maquinaria: Imágenes, titulares, repeticiones.
La colonización ocurre en silencio, en la mente. La memoria se convierte en ruido. El ruido en verdad. La verdad en poder.
Y el poder en espectáculo.
LA SOCIEDAD DE MASA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Halloween, 1938. Orson Welles habla por la radio. Una invasión extraterrestre.
La audiencia entra en pánico.
Sirenas, evacuaciones, caos. El poder de la voz, del medio, del simulacro.
La industria cultural no solo vende. Domina. Se convierte en imperio. Propietarios privados, gobiernos, corporaciones. La disputa por la hegemonía se libra en ondas hertzianas, en pantallas, en titulares.
El siglo XX fue un éxodo hacia las ciudades. Multitudes buscando trabajo, buscando vida.
Los medios se transforman en nexo, en traductor de la experiencia urbana. La prensa, la radio, el cine, la televisión deciden qué merece atención, qué debe ser olvidado.
La agenda como mapa invisible. La publicidad como respiración constante. El consumo como religión.
LA ATROFIA DE LA MEMORIA: POSIBLES CAUSAS
Durante el período de entreguerras nace la teoría hipodérmica: la aguja penetra el cerebro. Propaganda, estetización de la política.
Orwell imagina al Gran Hermano. El amor hipnótico hacia un líder. El odio hacia un enemigo inventado. El medio como arquitecto de emociones.

Imagen del Gran Hermano de Orwell en donde la vigilancia contínua mutila la memoria
Luego, la teoría de los efectos. El receptor decide. El receptor elige. Feedback, retroalimentación.
La ilusión de participación. El positivismo sociológico celebra: los medios pueden ser benéficos, pueden impulsar el desarrollo humano. La utopía del mensaje como medicina.
Años sesenta. Framing. El encuadre. El marco que selecciona, que limita, que fija.
Las palabras como marcos. La percepción como construcción. La manipulación como posibilidad. La opinión pública como producto.
Década del 80.
Cable. Segmentación de audiencias. Rating como medida de existencia.
Multiplicidad de canales, pero siempre el mismo dueño. El pez grande devora al pequeño.
Los medios alternativos sobreviven en los márgenes, apenas.
Fin de siglo.
Corporaciones y cadenas de noticias manipulan la totalidad de la agenda.
Pero surge algo distinto. Internet.
Anárquico. Incontrolable. Incensurable. Contestatario. Feedback multiplicado hasta el infinito.

Imagen del aniversario de Internet
La humanidad celebra. Apoteosis de la libertad de expresión. Acceso ilimitado a la información. El milagro tecnológico parece absoluto.
Pero algo ocurrió.
Algo que no estaba en el guion. Algo que transformó la promesa en sospecha. La libertad en ruido. La información en exceso.
La memoria en vacío.
Alejandro Lamaisón
…Continuará…