MBEMBE Y LA NECROPOLÍTICA: EL PODER DE DECIDIR LA MUERTE
El pensamiento de Achille Mbembe, nos obliga a mirar de frente la maquinaria invisible que organiza la vida y la muerte en el mundo contemporáneo. Mbembe, nacido en Camerún en 1957, ha dado forma a una categoría que resuena como un eco oscuro en la conciencia global: la “necropolítica”.
Si Michel Foucault había descrito la biopolítica como el poder que administra la vida, Mbembe nos recuerda que el poder soberano nunca dejó de decidir quién merece morir.
El análisis de las ideas de este filósofo contemporáneo nos obliga a movernos entre la densidad conceptual y la textura literaria, como si las palabras fueran fragmentos de ceniza flotando en el aire de una ciudad sitiada.
La necropolítica como paisaje contemporáneo aplica en un mundo donde la muerte no es accidente ni destino, sino “gestión calculada”. Los campos de refugiados, las fronteras militarizadas, las guerras perpetuas y las pandemias se convierten en escenarios donde el poder decide qué cuerpos son prescindibles. La necropolítica es la cartografía de esos espacios: zonas de excepción donde la vida se suspende y la muerte se administra como recurso.
Para Mbembe, la necropolítica es el poder de decidir quién debe morir, quién puede vivir, quién será olvidado
Desde la óptica de un periodista de librepensante, la muerte se ha convertido en un lenguaje. Una sintaxis de cuerpos descartados, un murmullo en las estadísticas.
El periodista camina por un territorio que no aparece en los mapas oficiales. Es un espacio suspendido, una zona de excepción donde la vida se mide en estadísticas y la muerte se administra como recurso. Allí, las palabras de Achille Mbembe resuenan como un eco: “la necropolítica es el poder de decidir quién debe morir, quién puede vivir, quién será olvidado».
El aire está cargado de polvo y ceniza. El periodista lo respira como si fuera memoria. Cada paso lo acerca a la frontera invisible que separa los cuerpos protegidos de los cuerpos descartados. En su oído, como un murmullo, la voz de Mbembe: “El colonialismo nunca terminó. Se transformó en algoritmos, en fronteras electrónicas, en drones que vigilan desde el cielo.”
MBEMBE FRENTE AL COLONIALISMO: LA HERENCIA QUE NUNCA TERMINA
Mbembe insiste en que el colonialismo no es un pasado clausurado, sino un “sistema de memoria activa”. Las formas de dominación global que hoy se ejercen -económicas, militares, tecnológicas- son prolongaciones de aquel gesto inicial: dividir, clasificar, decidir quién pertenece y quién queda fuera. África, en su obra, no es solo un continente, sino un espejo que devuelve al mundo la imagen de su violencia fundacional.
Aquí, el periodista se hace prosa: frases cortas, imágenes que se repiten como pulsos eléctricos. “El colonialismo es un ruido cansando. Una vibración que atraviesa las paredes de las ciudades modernas casi sin ganas, pero de manera invasiva y totalitaria”.
Dado que la experiencia es resistencia, el periodista sabe que la memoria es un arma. No se trata de recordar por nostalgia, sino de recordar para resistir. La necropolítica intenta borrar, convertir la muerte en rutina, en paisaje. Pero el periodista insiste en nombrar lo humano y la ternura, incluso cuando la crueldad parece triunfar.
Mbembe le ofrece el marco teórico; el cronista lo convierte en relato. Juntos trazan una cartografía de la ceniza: Los campos de refugiados como ciudades fantasmas, las fronteras militarizadas como cicatrices en la tierra y las pandemias como recordatorio de que la vida puede ser suspendida en cualquier momento.
MBEMBE Y LA MEMORIA COMO ARMA DE RESISTENCIA
Lo más inquietante en Mbembe es que no se limita a diagnosticar. Su pensamiento abre la posibilidad de un futuro compartido, una política de la vida que no se reduzca a la administración de cuerpos, sino que reconozca la fragilidad común.
La memoria histórica, para él, no es un archivo muerto, sino un campo de batalla donde se disputa la soberanía del relato, un arma para resistir contra el algoritmo que todo lo mide, que todo lo olvida.
Mbembe nos dice que la memoria es un arma de resistencia
El impacto de Mbembe se extiende más allá de la academia. Sus conceptos circulan en los debates sobre migración, racismo, violencia estatal y crisis ambientales. La necropolítica se ha convertido en un “marco interpretativo” para comprender cómo los gobiernos y corporaciones deciden qué poblaciones son sacrificables.
En este sentido, Mbembe no es solo filósofo: es “cronista de la catástrofe contemporánea”, un escritor que transforma la denuncia en teoría y la teoría en arte.
Achille Mbembe nos recuerda que el poder no se limita a organizar la vida, sino que diseña la muerte. Su obra es un mapa de las zonas donde la humanidad se fractura, donde la memoria del colonialismo se convierte en presente, donde la política se revela como administración de la desaparición.
Mbembe aporta el marco conceptual. El periodista, en cambio, encarará la experiencia literaria y dirá: “Un hombre camina por una frontera invisible. Lleva consigo la certeza de que su vida ha sido calculada, medida, descartada. Y sin embargo sigue caminando. Porque incluso en la ceniza, hay semilla”.
Alejandro Lamaisón
Fuente: Estudyando- Artículo de Rodrigo Ricardo.