CONFLICTO, CLIMA Y DESINFORMACIÓN EN LA DÉCADA DEL RUIDO
El ruido no es solo sonoro: es simbólico, es político, es ambiental. Es la saturación que impide escuchar lo esencial. El “Informe de Riesgos Globales 2025”, publicado por el Foro Económico Mundial, expone un panorama de fractura y fragilidad. Los conflictos bélicos, la manipulación informativa y los riesgos ambientales se entrelazan como síntomas de un sistema global que se desmorona.

No es exceso de información: es ruido enloquecedor. Es confusión y por ende desinformación.
La palabra que condensa esta crisis es “ruido”: el estrépito de las armas, el murmullo de las tormentas, el eco interminable de las noticias falsas. En ese estruendo, la humanidad corre el riesgo de volverse sorda a sí misma.
EL RUIDO BÉLICO: FAGMENTACIÓN Y GUERRA
Existe un ruido fractal, subterráneo, que sólo lo perciben quienes están predispuestos a escuchar. Una cuarta parte de los expertos consultados identifica los conflictos armados entre Estados como el riesgo inmediato más crítico para 2025. El sonido bélico es el estruendo de las armas, pero también la distorsión de los relatos que justifican la violencia. La guerra se convierte en un lenguaje que normaliza la excepción, que erosiona la cooperación internacional y que multiplica la desconfianza.

El ruido bélico de la guerra moderna no son bombas. Son zumbidos que se refractan en el sentido y la memoria.
El informe advierte que la creciente fragmentación geopolítica y la competencia entre potencias medianas y grandes están debilitando el multilateralismo. El bullicio bélico no solo amenaza territorios: amenaza la memoria, la posibilidad de construir un futuro compartido. En este contexto, la Argentina aparece como un espacio periférico, alejado de los conflictos directos, pero interpelado por la necesidad de sostener instituciones transparentes y un diálogo abierto.
EL RUIDO INFORMATIVO: DESCONFIANZA Y DESINTEGRACIÓN
El ruido de la desinformación y las noticias falsas encabezan los riesgos a corto plazo por segundo año consecutivo. Este zumbido digital erosiona la confianza en las instituciones, agrava las divisiones sociales y paraliza la cooperación. Los algoritmos amplifican la mentira, generando un eco interminable que confunde y desorienta.

El ruido de las facke news como arma de desinformación masiva.
El informe señala que la manipulación informativa no es un fenómeno aislado: se conecta con la polarización social, el espionaje cibernético y la guerra digital. El ruido informativo es la saturación de mensajes que impide distinguir lo verdadero de lo falso. Es un arma que multiplica la inestabilidad y bloquea la acción colectiva.
En palabras de Mirek Dušek, Director Ejecutivo del Foro Económico Mundial: “Las crecientes tensiones geopolíticas, la fractura de la confianza global y la crisis climática están poniendo a prueba el sistema global como nunca antes”. El fragor informativo es la fractura de la palabra, la imposibilidad de construir un relato común.
EL RUIDO CLIMÁTICO: ECOSISTEMAS EN COLAPSO
Los «riesgos ambientales» dominan el mediano y largo plazo. Eventos climáticos extremos, pérdida de biodiversidad, colapso de ecosistemas y escasez de recursos naturales encabezan el ranking de riesgos a 10 años. El ruido climático es el estrépito de tormentas, inundaciones y sequías, pero también la indiferencia que acompaña cada catástrofe.

El planeta en peligro por el cambio climático y la crisis ambiental.
El planeta superó en 2024 el umbral de calentamiento de 1,5°C, y los expertos advierten que la acción inmediata es crucial. La contaminación —aire, agua, tierra— aparece como un riesgo urgente, con impactos graves en la salud y en los ecosistemas. El crujido climático es el grito del planeta, un murmullo constante que amenaza con volverse silencio definitivo: la extinción.
Peter Giger, Director de Riesgos del Zurich Insurance Group, lo sintetiza: “El mayor riesgo sería quedarnos de brazos cruzados ahora y decir que no hay nada que podamos hacer. No es demasiado tarde”.
SISTEMAS FRACTURADOS, FUTUROS FRÁGILES
El informe, basado en las opiniones de más de 900 expertos, pinta un panorama sombrío: casi dos tercios anticipan un futuro turbulento para 2035. Los riesgos sociales —desigualdad, polarización, deuda, concentración de recursos estratégicos— se entrelazan con los riesgos ambientales y tecnológicos, configurando un sistema global en crisis.

En medio de la protesta social, el ruido de la propia manifestación impide ser escuchado.
El ruido es la metáfora que une todos estos riesgos: ruido bélico, ruido informativo, ruido climático. En todos los casos, el ruido impide escuchar lo esencial: la necesidad de cooperación, de memoria crítica, de responsabilidad compartida.
CONCLUSIÓN
La próxima década será decisiva, a pesar del ruido epocal. El informe advierte que el multilateralismo enfrenta tensiones significativas y que la fragmentación global amenaza con consolidarse. Frente a la estridencia del mundo, la tarea periodística y filosófica es recuperar la palabra lúcida, capaz de atravesar la saturación y abrir un espacio de resistencia simbólica.
El final estaría escrito y nos invita a leer estos riesgos no como hechos aislados, sino como síntomas de un mundo que ha perdido la capacidad de silencio, de pausa, de escucha. Frente al ruido global, la elección es clara: reconstruir la confianza, fomentar la cooperación y abrir un futuro sostenible, o sucumbir a la inestabilidad creciente.
Alejandro Lamaisón