POLÍTICA DIGITAL
Las reiteradas entrevistas a Natalia Zuazo abren un campo de reflexión que excede la coyuntura inmediata y se instala en el corazón de la disputa contemporánea: el cruce entre poder tecnológico, política digital y soberanía nacional. Lo que aparece en sus palabras es un mapa inquietante: Argentina como terreno de experimentación, Silicon Valley como actor geopolítico y un gobierno que abraza el tecnooptimismo sin comprender sus riesgos.
El hiperpersonalismo y la sombra de Sturzenegger
Zuazo señala que el manejo de Javier Milei respecto a las tecnologías emergentes no es tanto una iniciativa personal como la ejecución de un guion escrito por Federico Sturzenegger, inspirado en el anarco-capitalismo de figuras como Peter Thiel y Elon Musk. La propuesta de crear sociedades automatizadas y sin supervisión humana no es un invento local: es la traslación de un proyecto global de desregulación extrema, que busca escapar del control estatal y operar bajo anonimato. Argentina, según Zuazo, se ofrece como un espacio único en el mundo para este experimento digital.
El antecedente hondureño

El sueño del capitalismo digital: En la isla de Roatán, frente a las costas de Honduras, se erige Próspera, una «ciudad-empresa» creada para atraer inversiones extranjeras y ensayar un modelo ultraliberal con impuestos mínimos y normas propias al margen del Estado
El caso de Honduras funciona como advertencia. Allí, Thiel y aliados intentaron instalar una ciudad corporativa desregulada, con impuestos mínimos y sin control estatal. El proyecto fue anulado por el gobierno de Xiomara Castro, pero dejó tras de sí un juicio multimillonario contra el Estado. La lección es clara: detrás del discurso de innovación se esconde un modelo extractivista que convierte a los países periféricos en enclaves coloniales del capitalismo digital.
Palantir y la guerra como terreno de prueba
El señalamiento más fuerte de Zuazo es la dimensión bélica de estas tecnologías. Palantir, la empresa fundada por Thiel, ha sido utilizada en Gaza, en Ucrania y por el ICE en Estados Unidos para vigilancia, persecución y operaciones militares. La inteligencia artificial aplicada a bases de datos masivas permite identificar, rastrear y eliminar objetivos humanos. La tecnología, lejos de ser neutral, se convierte en arma. Y Argentina corre el riesgo de ser absorbida en esa lógica, disfrazada de modernización.
LA ATRACCIÓN PELIGROSA DEL MUNDO DIGITAL
Zuazo advierte sobre la fascinación que generan en el mundo digital los magnates tecnológicos. La reunión entre Juan Grabois y Thiel, más allá de las simpatías por Tolkien, revela la capacidad de estos empresarios para atraer interlocutores de mundos ideológicos opuestos. Pero la advertencia es contundente: “Peter Thiel es un genocida”, afirma, recordando el rol de Palantir en conflictos armados. La pregunta que queda flotando es qué significa para la política argentina que un dirigente social se siente a conversar con uno de los arquitectos del capitalismo digital militarizado.
Educación y soberanía tecnológica
La nota no puede cerrar sin subrayar el punto neurálgico: la falta de inversión en educación y en infraestructura pública. Mientras Francia destina el 5% de su PBI a educación y lidera cumbres sobre inteligencia artificial, Argentina apenas supera el 1%. La consecuencia es una dependencia tecnológica que erosiona la soberanía y profundiza la desigualdad. La inteligencia artificial no es un futuro lejano: ya decide quién accede a un crédito, a una vacante escolar o a un empleo. Sin supervisión humana y sin ética, las máquinas reproducen y amplifican las injusticias.

La dependencia digital/tecnológica sin educación amplifica las desigualdades y ponen en tela de juicio el vínculo moderno entre territorio, ciudadanía y Estado.
Conclusión
La entrevista con Zuazo desnuda un dilema urgente: Argentina corre el riesgo de convertirse en un laboratorio del capitalismo digital desregulado, donde los experimentos de Silicon Valley se despliegan sin control. La fascinación por la tecnología y la ignorancia política se combinan en un cóctel peligroso. La única salida es recuperar la idea de infraestructura pública, educación crítica y supervisión humana. Porque, como advierte Zuazo, si no intervenimos, la desigualdad se profundizará hasta volverse irreversible.
Alejandro Lamaisón
Fuentes: Entrevistas a Natalia Zuazo. «Marca de Radio»- Eduardo Aliverti. «Que vuelvan las ideas»- Pablo Caruso.
Natalia Zuazo es licenciada en Ciencia Política con especialización en Relaciones Internacionales por la UBA. Es consultora sénior en tecnología, comunicación e inteligencia artificial en la oficina regional de la UNESCO. Coordina el programa de tecnología política y comunicación de FLACSO, Argentina, y es autora de «Los dueños de Internet: cómo nos dominan los gigantes de la tecnología y qué hacer para cambiarlo» y «Guerras de Internet: un viaje al centro de la red para entender cómo afecta tu vida»