LA HISTORIA EN ESPEJO
La historia no se repite, pero existen hechos paralelos en el tiempo que responden a cierto patrón, sucesos reales plagados de coincidencias, de fenómenos y de procesos a los que la ciencia ha catalogado como “sincrónicos”.
John F. Kennedy y Abraham Lincoln fueron presidentes de Estados Unidos elegidos, respectivamente, en 1860 y 1960. Ambos fueron asesinados de un disparo en la cabeza en presencia de sus esposas, quienes habían perdido un hijo estando en la Casa Blanca.
Cuando fueron atacados, Kennedy viajaba en un Ford y Lincoln se encontraba en el Teatro Ford. Sus sucesores se llamaban Johnson: el sucesor de Lincoln, Andrew Johnson, nació en 1808, y el de Kennedy, Lyndon B. Johnson, en 1908.

Los dos presidentes más importantes en la historia de EEUU
Ninguno de sus presuntos asesinos, John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald, pudo ser juzgado porque fueron asesinados antes de que esto fuera posible. J. W. Booth asesinó a Lincoln en un teatro y se ocultó en un almacén. L. H. Oswald disparó desde un almacén a Kennedy y huyó hasta un cine- teatro.
También se hace notar que la secretaria de Kennedy se llamaba Lincoln (Evelyn) y que el secretario de Lincoln se llamaba John Kennedy. Esta última información, no obstante, tiene una realidad parcial, dado que como una de las personas más preocupadas por la seguridad de Lincoln era John Kennedy, superintendente de Policía de Nueva York, la confusión se forzó intencionalmente.
A ambos presidentes les dispararon un viernes.
Lincoln y Kennedy tienen 7 letras, y cinco sílabas en su nombre completo (contando la inicial del medio de Kennedy). John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald tienen 15 letras cada uno y, por último, hay 6 letras en el nombre de cada Johnson.
Antes de ser asesinado, Lincoln estuvo en Monroe, Maryland, mientras que Kennedy estuvo con Marilyn Monroe.
ATENTADO QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
El 28 de junio de 1914 era un día muy especial en la historia serbia. En esa fecha se recordaba la trágica batalla de Kosovo de 1389 en la que el reino serbio fue derrotado por los turcos. Era el inicio de un largo periodo de sufrimiento bajo el dominio del imperio otomano.
En 1914, esa opresión estaba representada por el Imperio Austro-Húngaro como sucesor del Imperio Otomano en los Balcanes. Ese fatídico día fue el elegido por el archiduque Francisco Fernando para realizar una visita a la ciudad de Sarajevo.
En Serbia se habían formado sociedades nacionalistas como “La Mano Negra”, cuyo objetivo era conseguir con métodos terroristas la anexión de Bosnia a Serbia.
Fue así que nueve jóvenes serbo-bosnios integrantes de dicha sociedad, considerando que la visita del archiduque era una provocación, se organizaron para asesinarlo.
El 28 de junio Francisco Fernando llegó con su mujer a Sarajevo. Una multitud esperaba a lo largo de la ruta para saludar. Entre ella se encontraban los siete terroristas. Uno de ellos lanzó una bomba contra el vehículo que fue a parar al suelo, hiriendo gravemente a los espectadores. El tirabombas fue detenido, mientras los 8 terroristas restantes huyeron.
Al llegar al Ayuntamiento, se planteó si se debía seguir con la visita. El archiduque decidió continuar modificando el trayecto para poder visitar a los heridos del primer atentado y como medida de seguridad, pues nadie les esperaba en esta nueva ruta.
Sin embargo, uno de los terroristas que había logrado huir, Gavrilo Princip, se encontraba de casualidad en la tienda de comestibles Schiller, justo en la intersección de esa nueva ruta, quizá para comer y beber algo, luego del escape presuroso.
El conductor del archiduque giró para adentrarse en la calle, según las instrucciones que había recibido por la mañana.
El general que acompañaba al archiduque gritó al conductor para que rectificase el rumbo frenando justo delante de Princip que, a pesar de no tener ya una bomba, tenía un arma de fuego. Pocas veces un error ha tenido unas consecuencias tan trágicas. Princip realizó dos disparos. El archiduque y su mujer fueron heridos mortalmente, el en la yugular y ella en el vientre.

El grupo de nacionalistas extremistas que cambiaron el curso de la historia
El asesinato del archiduque desató una serie de protestas y un mes después, el 28 de julio, Austria-Hungría le declaró la guerra a Serbia. Ese fue solo el comienzo de una imparable bola de nieve. Rusia se involucró porque ya tenía una alianza con Serbia.
Alemania, que era aliado de Austria-Hungría, le declaró la guerra a Rusia. Reino Unido, a su vez, le declaró la guerra a Alemania, luego de que los alemanes invadieran la neutral Bélgica, con quien los británicos tenían acuerdos de protección, al igual que con Francia.
Un encuentro casual de un terrorista con su víctima que desata la Primera Guerra Mundial dejando un saldo de 8,5 millones de soldados muertos.
Alejandro Lamaisón